¿En qué consiste la Ley de Mercados Digitales de la UE?

Abr 20, 2022 | Actualidad, Sector

Ley de Mercados Digitales de la UE

Tras varios meses de negociaciones entre la Comisión Europea, el Parlamento y el Consejo, a finales de marzo de 2022 se aprobaba la Ley de Mercados Digitales (DMA, por sus siglas en inglés). Esta regulación añade nuevas limitaciones a las grandes plataformas tecnológicas y otorga poder sancionador a la Comisión Europea. Está previsto que entre en vigor en enero de 2023.

La DMA, junto a la Ley de Servicios Digitales (DSA) -que quiere obligar a las empresas tecnológicas a asumir más responsabilidad en áreas como la privacidad y el uso de datos-, es la primera gran revisión de las leyes de la UE sobre internet en 20 años.

Esta nueva ley ha sido aprobada 15 meses después de su propuesta. Es una de las primeras iniciativas de este tipo en el mundo para regular de manera integral el poder de las big tech. Las empresas se han convertido en la puerta de entrada del usuario a la red (los guardianes de internet) y la UE considera que debe intervenir para que las condiciones sean justas. La transformación digital es obvia, real y rápida y, según la UE, hay empresas que pueden aprovecharse de su situación de poder.

Tras largas investigaciones antimonopolio, esta regulación trata de frenar de manera preventiva el poder de los gigantes tecnológicos frente a las leyes de competencia actuales, que castigan las malas prácticas a posteriori. La UE lleva años persiguiendo de manera infructuosa las infracciones de las multinacionales tecnológicas. Con esta regulación quiere actuar antes de que exista el delito: rapidez y eficacia, para que un comportamiento abusivo no destruya la competencia.

 

A quiénes afecta la nueva ley

Esta normativa sobre todo afectará a las big tech. De partida, a los cinco gigantes tecnológicos: Google, Amazon, Apple, Meta y Microsoft; pero también apunta a otras multinacionales como Booking, Zalando, SAP, Alibaba, TikTok o Spotify. Hasta la fecha, el límite ha sido establecido en entidades tecnológicas con 7.500 millones de volumen anual o una capitalización de al menos 75.000 millones de euros. Además, también deberán tener al menos 45 millones de usuarios mensuales en Europa o 10.000 usuarios comerciales al año.

 

Las claves de la nueva legislación

La Comisión Europea supervisará todas las adquisiciones de estos gigantes para limitar la captura de innovación de las nuevas empresas y evitar adquisiciones destinadas únicamente a acabar con un competidor. En total, se establecen una veintena de normas para frenar la competencia desleal.

  • Los «guardianes» o “gatekeeper”. Se refiere a las big tech: aquellas multinacionales que cumplen una serie de requisitos a nivel de facturación, capitalización o usuarios. Este concepto es fundamental para entender la DMA.
  • Esta ley gira en torno a los usuarios y los servicios, no sobre las empresas de hardware. De hecho, hay un listado de tipos de servicios digitales incluidos: intermediación, publicidad online, motores de búsqueda, redes sociales, plataformas para compartir videos, servicios de mensajería, sistemas operativos, navegadores web y asistentes virtuales.
  • La Unión Europea obligará a que estos gigantes tecnológicos faciliten la interoperabilidad de sus aplicaciones. Esto es un cambio radical de paradigma porque deberán apostar por protocolos abiertos. Es decir, un usuario chatea, envía imágenes o comparte vídeos desde aplicaciones de distintas compañías. En este caso, tendrán hasta tres años para poder garantizar el cifrado.
  • El usuario podrá eliminar aplicaciones preinstaladas y estará prohibido incluir servicios por defecto (ejemplo: no se puede obligar a usar por defecto un determinado navegador).
  • Volviendo a la interoperabilidad, las multinacionales deben permitir acceder a tiendas de apps alternativas y diversas plataformas de pago. Ejemplo: siendo Android, podría comprarse en Apple Store.
  • FRAND: fair, reasonable, and non-discriminatory terms. Puesto que esta compatibilidad es impensable a nivel técnico en todos los casos, se excluirán las situaciones en las que así ocurra. Algunos expertos indican que en esa definición de «razonable» es donde algunas grandes compañías se amparen para saltarse la ley.
  • La ley obliga a app de mensajerías y tiendas de aplicaciones, pero excluye a las redes sociales y los medios de comunicación, por un tema de complejidad respecto a la moderación del contenido. Este debate lo abordará la DSA.
  • Las Grandes Tecnológicas tienen unos 6 meses para empezar a aplicar los cambios, ya que la ley entra en vigor en enero de 2023. Una vez pasado este plazo, quienes no cumplan con la DMA se enfrentarán a multas millonarias: desde el 10% de su volumen total mundial hasta el 20%, en caso de infracción repetida.

¿Qué impacto supone para el sector TIC?

Aunque las big tech parecen no estar muy de acuerdo, esta nueva ley supone, claramente, un reto para estimular la innovación que vehicule esa interoperabilidad que tanto se repite. Es más, implica un desafío a nivel técnico y a nivel empresarial y de sistema de trabajo.

Asimismo, hacer cumplir la DMA exigirá que la UE se esfuerce doblemente, ya que requerirá un equipo profesional más amplio que el actual. Pero, bueno, este cambio en el paradigma digital empresarial no es una carrera de velocidad, sino de larga distancia.

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